

El vicepresidente de EEUU llega a Groenlandia tras las amenazas anexionistas de Trump
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aterrizó este viernes en la única base militar de su país en Groenlandia, en un viaje considerado como una provocación tras las amenazas anexionistas de Donald Trump por esta isla autónoma de Dinamarca.
La delegación estadounidense, en la que también viajaron el asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y el secretario de Energía, Chris Wright, fue recibida por los militares de la base espacial de Pituffik, en la costa noroeste del territorio, a su llegada a las 12H52 locales (15H52 GMT).
"El presidente está muy interesado en la seguridad del Ártico, como ya saben, y solo va a ir a más en las próximas décadas", declaró el vicepresidente, que también iba acompañado de su esposa Usha Vance, al llegar al comedor de la base.
El presidente Trump volvió a manifestar el miércoles sin rodeos sus intenciones de apoderarse del territorio para garantizar la seguridad de su país. "Necesitamos Groenlandia", dijo.
Frente a él, los gobiernos de Dinamarca y de la propia isla, se han puesto firmes.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, denunció "la presión inaceptable" de Estados Unidos tras el anuncio, a principios de semana, de la visita sin invitación de una numerosa delegación de la administración Trump.
Finalmente, el viaje quedó reducido a la visita a la base militar estadounidense.
"Venir de visita cuando no hay gobierno establecido no se considera una señal de respeto hacia un aliado", declaró por su parte el viernes el nuevo primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen.
Coincidiendo con la visita, Nielsen, de centroderecha, había anunciado un acuerdo para formar un gobierno cuatripartito "para enfrentar la fuerte presión".
Según la oficina de Vance, la visita permitirá que este sea "informado de cuestiones vinculadas a la seguridad del Ártico" y reunirse con las tropas.
El vicepresidente causó indignación entre los daneses a principios de febrero cuando dijo que Dinamarca "no estaba haciendo su trabajo (de proteger Groenlandia), y no está siendo un buen aliado".
La base de Pituffik es una parte esencial de la infraestructura de defensa antimisiles de Washington, ya que su ubicación en el Ártico la sitúa en la ruta más corta para los misiles disparados desde Rusia contra Estados Unidos.
- Proyecto "serio", dice Putin -
Conocida como Thule Air Base hasta 2023, la base sirvió como puesto de alerta ante posibles ataques de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.
En este contexto, el presidente ruso, Vladimir Putin, estimó que la idea de Trump de controlar Groenlandia era un proyecto "serio", con "raíces históricas de larga data", y manifestó su preocupación por si el Ártico se convertía en "un trampolín para posibles conflictos".
Pituffik también es un lugar estratégico para la vigilancia del hemisferio norte y la defensa de la inmensa isla ártica que, según la administración estadounidense, los daneses han descuidado.
Para Marc Jacobsen, profesor del Royal College de Defensa danés, Vance "tiene razón en decir que no hemos cumplido los deseos estadounidenses de aumentar la presencia, pero hemos tomado medidas para responder" a ello.
En su opinión, Estados Unidos tiene que precisar sus demandas, si quiere que Dinamarca responda de forma más adecuada.
En enero, Copenhague anunció que iba a destinar casi 2.000 millones de dólares para reforzar su presencia en el Ártico y en Atlántico Norte.
El gobierne tiene previsto adquirir tres nuevos buques especializados para las regiones polares y dos drones más de largo alcance para la vigilancia.
- "No está en venta" -
Groenlandia es una enorme isla recubierta en un 80% por hielo que cuenta con hidrocarburos y recursos minerales claves para la transición energética.
Este vasto territorio de 57.000 habitantes, casi el 90% de ellos de la etnia inuit, dispone de autonomía dentro de Dinamarca, que conserva competencias en diplomacia, defensa y política monetaria y suministra una ayuda anual que representa un 20% del PIB de Groenlandia.
No es la primera vez que Trump habla de tomar el control de Groenlandia. Lo hizo durante su primer mandato (de 2017 a 2021) y volvió a la carga desde que ganó las elecciones el año pasado.
Estados Unidos "sabe que Groenlandia no está en venta. Sabe que Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos. Se les ha comunicado sin ambigüedades, tanto directamente como en público", reiteró el miércoles Mette Frederiksen.
La mayoría de su población y todos los partidos políticos promueven la independencia del territorio, aunque discrepan en la velocidad de este proceso.
Según un sondeo publicado en febrero, prácticamente toda la población rechaza la idea de formar parte de Estados Unidos.
A.Meyers--LiLuX